“MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA”
La docencia es una de las actividades laborales que requieren mayor compromiso y responsabilidad. Compromiso que se adquiere cuando te percatas de la enorme responsabilidad que tienes en tus manos; cuando sabes que eres parte medular en la construcción de un país. La convicción y firmeza también se apropia de uno al percibir la enorme necesidad de lograr cambios radicales en la sociedad, no es sólo el hecho de cumplir con tu trabajo, sino tomar consciencia de éste. La mayoría de los maestros lo descubrimos conforme a la marcha, cuando iniciamos es posible que no lo apreciemos. Por ello que es importante que no se olvide como debutamos.
En principio, el ser profesor de nivel medio superior no es algo que hubiese planeado cuando estaba estudiando la carrera de Biología experimental, misma que realice en la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa (UAM-I). Luego de finalizarla, decidí continuar con la maestría en Ciencias Biológicas en la UNAM. Poco antes de concluirla, tuve la inquietud de incorporarme como docente, primero porque pensé que era una forma de adquirir experiencia, de conocer otros campos que no fuera la investigación o mejor aún alternar docencia e investigación. De hecho, fueron algunos profesores de la maestría que me inspiraron y motivaron para aventurarme como maestra. De manera que al finalizar el posgrado, la primera opción fue enviar currículum al Colegio de Bachilleres. Pasaron dos años sin respuesta, por lo que la posibilidad de ser docente ya lo había descartado por completo. Sin embargo, fue sorpresiva la llamada en la que me pidieron acudiera a entrevistarme con el jefe de academia de Biología-Química en el Colegio de Bachilleres plantel 3 de Iztacalco. Cuando acudí a la cita preguntaron si me interesaba cubrir dos grupos de la asignatura de Biología II, muy segura y sin titubeo alguno respondí que aceptaba a pesar de la falta de experiencia. Como cualquier novato tuve miedo, pues nunca antes había hecho algo semejante y no quería parecer tonta y evidenciar mi falta de experiencia. En el primer día de clase, antes de entrar, respire profundamente, me encomendé a todos los santos y entre al salón. No me imaginaba un grupo tan numeroso, ni tampoco la presión que se siente al tener todas esas miradas encima de ti, analizando cada uno de tus movimientos y gestos que les dé un indicio de debilidad, o bien, hasta de fortaleza. Son los estudiantes los primeros en psicoanalizarte para saber cómo comportarse contigo. Los nervios continuaron por varias semanas para convertirse después en ansiedad por no saber organizar una clase o por no saber evaluarlos. Esto no fue motivo para salir corriendo, al contrario, me agrado la idea de aprender junto con ellos. Inmediatamente después del primer semestre como profesora, tome el curso intersemestral en el que me convencí dedicarme a la docencia y hacer mi mejor esfuerzo en tan loable labor. Así fue como me incorpore a las filas de la docencia, sin previo aviso, ni experiencia alguna. Ahora tengo cuatro años trabajando, muy contenta por mis logros, pero con firme decisión en superar mis deficiencias, ya que esto nunca se termina, siempre estaremos en proceso de aprendizaje. Sé que me hace falta mucho por conocer pero también me hace falta mucho que dar, porque de algo estoy segura, me gusta mi trabajo y estoy orgullosa de ser profesora.
Dentro de la docencia también se experimentan otros sentimientos además de la ansiedad o el miedo, la alegría se hace presente cuando alguien valora tu esfuerzo. Como prueba de ello, un alumno que ya había finalizado su bachillerato me expreso su agradecimiento. Sus palabras las recuerdo con gozo porque dijo: “gracias a usted veo las cosas de forma diferente y estoy muy motivado para seguir estudiando”, esas palabras marcaron mi vida y fue un enorme alborozo. Otros alumnos, me han demostrado que les agrada como imparto la clase, pues les da gusto que sea su maestra en la siguiente asignatura. Cuando los jóvenes te respetan, valoran, reconocen y agradecen tu trabajo es motivo de satisfacción e impulso para continuar con tan noble profesión.
En contraste, también hay momentos de frustración cuando no se logra permear a los jóvenes, no sólo de conocimientos referentes a la materia, sino de una actitud positiva, crítica, de progreso. La problemática de deserción es otro punto de insatisfacción. Aunque se sabe que las causas son diversas y no depende sólo del profesor, es un fenómeno alarmante y estresante cuando de alguna forma te quieren convencer de que la responsabilidad, o en mayor medida, recae sobre el maestro por no saber motivar a sus alumnos. Otro factor de descontento es la parte económica. Este gremio es de los peor pagados y eso también es frustrante porque de entrada sabes que debes dar todo en clase, esmerarte, sacar adelante a los alumnos, pero la recompensa monetariamente hablando es insuficiente para cubrir tus necesidades básicas. Es una realidad que también influye en nuestro estado de ánimo y por ende en el desempeño.
Paralelamente, existen dificultades que inciden en el ejercicio de la docencia como lo es la diversidad de profesiones, aunado a ello la falta de preparación pedagógica. La resistencia al cambio y uso de la tecnología se ha convertido en otro de los obstáculos, así como la necesidad de mejorar la calidad en la educación y el lento avance que éste tiene. Otras limitantes, ajenas a los docentes, son la falta de instalaciones adecuadas, equipo de cómputo, material de laboratorio deteriorado, insuficiente o carente, grupos numerosos, etc. Los alumnos contribuyen en parte al tener una actitud indiferente, apática e irresponsable, si a esto le sumamos los problemas de drogas se vuelve aún más complejo y difícil de contrarrestar. A pesar de las dificultades anteriormente expuestas, los docentes comprometidos estamos seguros de superar cada uno de los obstáculos o mejor dicho retos.
Por otro lado, la mayoría de los maestros nos enfrentamos a un proceso como parte de nuestro desarrollo profesional y que lo describe muy bien el pedagogo José M. Esteve en su escrito “La aventura de ser maestro”. Puntualizando las principales dificultades a las que se enfrenta la mayoría de los docentes al iniciar en esta profesión son: la identidad profesional, comunicación e interacción, disciplina, contenidos y niveles. En mayor o menor medida todos nos identificamos con alguna de ellas, es parte de nuestra experiencia y aprendizaje, lo que lo hace enriquecedor si lo vemos desde otra perspectiva.
El sólo hecho de adquirir una identidad profesional y tener la firme convicción de que ser docente es la mejor opción o elección de vida, es el paso más significativo para comprometerse con esta labor. El resto de las dificultades las vas superando con el tiempo, es decir, aprender a comunicarte con tus alumnos, a encontrar las formas adecuadas de expresión, saber escucharlos, regular el ritmo de clase, lograr la disciplina a través de negociar y discutir los sistemas de trabajo, a adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos, etc. El dominio de estas y otras habilidades requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica, como lo menciona Esteve en su documento. Por lo que el proceso de aprendizaje inicial es de ensayo y error hasta descubrir que nadie lo enseña y que desarrollas estas habilidades sólo después de estar convencido de la importancia de tu trabajo y de obtener tu identidad profesional.
Por último, las actividades que hasta ahora hemos realizado durante el curso han sido de suma utilidad. Trabajar un curso en línea todavía es novedoso, así que ha impactado de forma relevante en el desarrollo de las competencias docentes como es el manejo de Tics, expresión y comunicación, organización, entre otras. Esto comprueba lo que dice Esteve al referirse que las habilidades se desarrollan con entrenamiento, reflexión y constante autocrítica. Estamos en el camino correcto.
Lucía
ResponderEliminarSaludos
Felicidades por la creación de tu blogger, por lo que mencionas te dió un poco de trabajo realizarlo, cuando se persevera se alcanza, respecto al tu participación y confrontación con la docencia, que bueno que hayas superado ya el nervio que al principio se tiene cuando se es novato en este medio, sin embargo la preparación académica y las ganas de salir adelante te han llevado hasta este momento en tu práctica docente, bien espero que la formación docente que ahora estas adquiriendo sirva para fortalecerte en la docencia del NMS.
Lucia:
ResponderEliminarHola. Si con algo puedo resumir tu texto es que el Quehacer del Profesor es un enorme compromiso social, pero también: un privilegio y un placer; una forma de vivir que se sintetiza de la mejor manera en tus labios “Sé que me hace falta mucho por conocer pero también me hace falta mucho que dar…”
Sin más que agregar, te deseo un gran día
Atentamente, Alejandro I. Hernández Pagola
Lucia al ver tú relato recordaba como llegue a la docencia y lo que sufrí para poder aprender a enseñar a mis alumnos de primaria, pero la satisfacción y la experiencia que te da la docencia no se encuentra en otro lado, que bueno encontrar a alguien que esta a gusto con lo que hace, felicidades.
ResponderEliminarLucia creo que todos estamos en el mismo camino y nuestras historias no están muy alejadas unas de otras, ya que no solo es compartir profesión, es darnos cuenta que no es sencillo y en muchas ocasiones hemos tenido que adaptarnos con nuevos retos que ni siquiera imaginabamos, y como toda profesión tiene mus momentos gratos y no tanto, sin embargo depende de nosotros el salir adelante ante cualquier detalle y el reinventarnos cada día, somos guías y tenemos en nuestras manos el desarrollo tecnico y profesional de personas.
ResponderEliminar¡Hola maestra!, muy bonito su blog, ¡felicidades!, nunca nadie nos dijo que ser maestro era tan dificil, ahora, con tantas críticas que recibe el magisterio, nos tiene que salir la fortaleza para demostrarnos a nosotros mismos, de lo que un maestro es capaz. Creo que quien critica a un maestro es porque no ha vivido, lo que es la docencia en la cual a veces dejamos familia para aventurarnos a llevar educación, donde quizá ningun otro se atreveria a hacerlos.
ResponderEliminarUn saludo maestra.